Revista de Psicoterapia Humanista Corporal

«Contra-Transferencia: Mina de oro o tierra minada»

Dra. Pamela Chubbuck

Traducción: Marilenca Bailey Jáuregui, INTEGRA

Fuente: Chubbuck, P. (s.f) Contratransferencia: mina de oro o tierra minada. Recuperado de: https://vitallyalive.com/product/countertransference-gold-mine-or-land-mine/

 

Entender y trabajar con la contratransferencia es la clave para ser un terapeuta efectivo.

El presente artículo es una disertación acerca de entender y trabajar con la Contratransferencia, como una de las principales claves para ser un terapeuta efectivo. Los temas de la contratransferencia ya no deben ser negados ni tapados, sino al contrario, pueden traernos grandes tesoros, tanto al terapeuta como al cliente. Se incluye literatura, casos, y el uso de un subdiálogo para encontrar el oro.

Uno de mis maestros favoritos, Mtro. John Bellis, quien fue estudiante de Harry Stack Sullivan, me dijo a comienzo de los 70s que él estaba mucho más interesado en la contratransferencia que en la transferencia. Entonces no lo entendí. En el presente lo encuentro de lo más fascinante, y tengo una pasión por descubrir el propio lodazal contratransferencial, y el de mis clientes y alumnos. Me encanta.

Nosotros como psicoterapeutas no siempre admitimos que necesitamos gratificación personal de nuestra continua, y siempre auto relevante historia, para estar alertas e interesados en la profesión de ayuda que hemos elegido. Muchos de mis colegas han mordido el polvo, se han agotado, aburrido, y cambiado de carreras, en los más de 25 años que tengo de práctica. Yo he observado que es el profesional que no persigue continua y sinceramente un camino personal de transformación, el que se atora, renuncia o se convierte en un terapeuta sin inspiración.

Una forma de mantenerse vivo e interesado es perseguir tu propio crecimiento, y al trabajar con nuestros propios temas de contratransferencia, encontramos una manera magnifica de crecer. La contratransferencia es una mina de oro o una tierra minada. Obviamente por el símil que utilizo, cuando esta es entendida y bien utilizada por el terapeuta en el medio ambiente terapéutico, la contratransferencia nos trae muchos tesoros. Si no es bien entendida y utilizada puede, y muchas veces lo hace, destruirnos.

Con el propósito de ayudar a otros en el proceso que llamamos psicoterapia, primero debemos entendernos a nosotros mismos. Sin un profundo entendimiento de cómo y porqué sentimos y pensamos como lo hacemos, no podemos ayudar a entender a nuestros clientes por qué y cómo operan como seres humanos. Es muy útil el haber estado en una psicoterapia profunda y haber analizado nuestras propias defensas, que todos tenemos, pero que no siempre queremos admitir. Podemos entonces entender al cliente intelectualmente, así como tener una base emocional de empatía. Muchos de nosotros nos volvemos terapeutas para aprender a lidiar con nuestros propios sufrimientos, y como estamos aprendiendo, queremos usar nuestros descubrimientos para ayudar a otros.

Nuestros clientes vienen a pedir ayuda porque están sufriendo. Quizá están deprimidos, ansiosos, o no pueden hacer que sus relaciones funcionen bien. Nos buscan para que los ayudemos a sentirse mejor. Para hacer esto necesitamos entender su patrón de defensas, las maneras en las que ellos aprendieron a defenderse del dolor interno o externo que sintieron como niños.

Para poder entender a fondo el patrón de defensa de nuestros clientes, necesitamos poner atención en cómo se conducen en la situación de terapia. Tenemos que estar conscientes de más de lo que el cliente dice. ¿Qué es lo que hace? ¿Cómo se sienta y mueve? ¿Cuál es su tono de voz? ¿Cómo usa su energía física? ¿Cuál es su estructura corporal? ¿Cómo responde la persona a nuestro encuadre de llegar a tiempo, pagar, y llamarnos? ¿Cómo nos responden personalmente a nuestro consultorio, nuestra ropa, y personalidad? ¿Cómo responde cuando le damos la mano: cómodamente, rígidamente, tímidamente o agresivamente?

La manera en cómo responde nuestro cliente a nosotros quizá no sea la manera adecuada para la ocasión. Por ejemplo, una vez tuve una clienta a la que le disgustaba mucho la ropa que yo usaba. Decía que era ropa demasiado bonita y que representaba una clase social con la que ella no estaba cómoda. De hecho había crecido en un hogar de clase media, pero había elegido una forma más simple y masculina de vestirse, debido a sus ideas políticas y preferencia sexual. Su rechazo rebasaba la razón, y por lo tanto yo supe que había un tema transferencial que trabajar.

TRANSFERENCIA

Es bien sabido que es esencial para el proceso de terapia, vigilar y utilizar el material transferencial del cliente. Desde que Freud observo (1893) la transferencia, ha sido uno de los focos centrales del psicoanálisis. Antes de avanzar en el tema, voy a hacer una revisión de esta. La transferencia es el desplazamiento inconsciente hacia el terapeuta (o cualquier persona) en el presente, de sentimientos y respuestas que se sintieron originalmente (a veces de manera reprimida) en el pasado. Para poder entender la f contratransferencia, primero debemos entender la transferencia.

“La transferencia es el termino aplicado a un proceso inconsciente de desplazar a una persona en el presente sentimientos y respuestas que originalmente fueron evocadas por otra persona o relación en el pasado. Por lo tanto, las respuestas transferenciales son una repetición del pasado y son en algún grado inapropiadas para el presente”. (Milton, 1990, p.31 y ver Greenson, 1978, p.201).

La relación terapeuta-cliente siempre es desequilibrada. El cliente se acerca a la figura de autoridad para pedir ayuda. El cliente está en una posición dependiente que pone al terapeuta muchas veces en un rol parental aun en el caso de que no quiera estar ahí.

Por lo tanto, siempre hay temas transferenciales con los que hay que trabajar Todos recordamos la literatura analítica clásica del caso de  Ana O, paciente de Brewer, el colega de Freud (Estudios de Histeria, 1893-95). Esta paciente respondía a su doctor con una intensidad erótica, la cual Freud entendía como un desplazamiento de algo del pasado. Era claro que parte de estos sentimientos primarios se mantenían inconscientes, y que era este material puramente inconsciente el que se transfería al terapeuta. Entonces, repito, el entender el material inconsciente transferencial y traerlo al consciente, fue, y sigue siendo, central para el psicoanálisis clásico.

La transferencia “siempre está activa, presente, y es significativa en una situación analítica (Bird, 1981, p.52). No existen relaciones significativas en la vida de una persona que no traigan material inconsciente del pasado (Loewald, 1960, p.32). Eva Pierrakos le dijo en una carta privada a una colega: “…el trabajador que tiene una transferencia con la persona que lo ayuda, hace demandas fuertes, específicas y no factibles, demandas que el niño originalmente tenía con los padres y que no fueron satisfechas, ya que no es posible satisfacerlas».

 

CONTRATRANSFERENCIA

Las respuestas inconscientes del terapeuta hacia el cliente son la contratransferencia. La mayor parte de los terapeutas saben y estudian la transferencia pero no se detienen en lo más importante: estarse entendiendo constantemente. Freud utilizo el término contratransferencia por primera vez en 1910.

“Nos hemos dado cuenta de la contratransferencia que emerge en el analista, como resultado de la influencia del paciente en sus sentimientos inconscientes, y estamos insistiendo en que deberá reconocer su contratransferencia y solucionarla (1910 pp. 144- 145).

La actitud general era que si uno estaba siendo analizado lo suficiente, no tendría temas contratransferenciales. La perspectiva clásica era que el analista podría permanecer como una pantalla en blanco, permaneciendo neutro. Por lo tanto los doctores se resistían a pedir ayuda cuando tenían sus propios sentimientos. Estoy segura de que tanto pacientes como analistas sufrieron por ello.

Desarrollo Moderno

Se comenzó a ver que la contratransferencia era útil a principios de 1923. Quizá el analista era un participante en el drama de la terapia. Ferenczi desarrollo “un sistema de interactuar con el paciente de manera directa y emocionar… (Gorkín, p.4). M. y A. Balint escribieron en 1939 en “transferencia y Contratransferencia”: “la situación analítica es el resultado de un intercambio entre la transferencia del paciente y de la contratransferencia del terapeuta, junto con las reacciones de ambos debido a la transferencia del otro”. (p. 218).

Harry Stack Sullivan no partía de un lugar de neutralidad por parte del terapeuta, y señalaba que el terapeuta participaba, y no solo era observador (Sullivan, 1953). Paula Heimann habla de la contratransferencia como un instrumento de investigación central en su trabajo (1949): “Mi tesis es que la respuesta emocional del terapeuta hacia el paciente dentro de la situación analítica representa una de las más importantes herramientas de su trabajo. La contratransferencia del analista es un instrumento de investigación para entrar en el inconsciente del paciente (p.140).” Ella continúa diciendo que el inconsciente del terapeuta entiende mejor al inconsciente del paciente que su razón (p.41). Cuando el analista trabaja-sus propios conflictos y ansiedades, no pondrá sus comportamientos neuróticos en su cliente, (p 142).

Utilizar la contratransferencia

Si el terapeuta le pone un espejo al cliente para que se vea, el cliente hace lo mismo con el terapeuta. Margaret Little dice que nosotros como terapeutas, aceptando nuestros defectos beneficiamos la terapia. (1951, p.44). Ya no tenemos la visión de la “pantalla negra», y de la figura del terapeuta como figura de autoridad y a veces de Dios, sino de un terapeuta humano.

Los terapeutas temen y evitan la contratransferencia porque no quieren sentir su propio dolor, perder el control, o parecer que no saben. “De hecho no puede ser evitada, solo puede ser trabajada, vigilada, controlada un poco y utilizada” (Little, p. 49). Robert Langs señala que lo más difícil de ser terapeuta es el contener y “metabolizar” el material proyectivo del paciente. El error que se comete a menudo es que el terapeuta re- proyecta en el paciente (1976, p. 150).

Heinrich Rackerk, en su artículo “Los significados y usos de la contratransferencia” (1957) dice que las reacciones contratransferenciales pueden ser reprimidas, pero no evitadas. Cada transferencia positiva permite una contratransferencia positiva, y lo mismo con las transferencias negativas. Cuando un terapeuta percibe sus propias reacciones contratransferenciales, esto lo guiara en percibir las reacciones transferenciales del cliente. Así las puede interpretar y ayudará a su cliente, en vez de estar siendo controlado por estas (p. 138). Hay que reconocer los efectos poderosos del valor curativo de la contratransferencia al mismo tiempo que estar atentos de su potencial negativo.

El peligro de la contratransferencia erótica.

El terapeuta casi siempre piensa en su cliente como un adulto en un cuerpo de adulto. Sin embargo los sentimientos del cliente muchas veces son de un adolescente, un niño pequeño o un bebe. Es por eso que cualquier implicación sexual con un cliente es como un incesto y el efecto en el cliente es de abuso sexual (Marmor, p. 6). El terapeuta por lo tanto debe entender las implicaciones serias que tiene el actuar sus sentimientos contratransferenciales, y debe estar alerta a los temas transferenciales del cliente. Debemos estar constantemente vigilando nuestros propios temas.

La contratransferencia como una aproximación al entendimiento del cliente.

Harold Searles dice que…»La contratransferencia nos da un acercamiento muy confiable para entender a nuestros clientes…” (1979). Esta idea está desarrollada por un escritor actual Christopher Bollas. Bollas cree que los clientes recrean sus asuntos inconclusos de la infancia en su transferencia, de manera que el terapeuta pueda revivir, junto con su cliente, elementos de la historia del cliente (1987, p. 200). En mi experiencia, para entender plenamente los temas de la transferencia, necesito entenderme yo y como respondo, siento y actuó con mi cliente. Mi respuesta emocional con mi cliente puede ser contratransferencial si no es totalmente del presente. La contratransferencia, por lo tanto, en realidad es transferencia pero se le llama contratransferencia si es experienciada por el terapeuta hada el cliente.

Necesito preguntarme, ¿Cómo me siento con este cliente? ¿Cómo respondo? ¿Me siento tensa, relajada, excitada? ¿Tengo ganas de que llegue nuestra sesión o me da miedo? De cualquier modo, si mis sentimientos son extremos, probablemente es contratransferencia. Lo que es muy útil con mi cliente es saber que lo que yo siento hacia él me dice algo de él. Si tengo una fuerte contratransferencia, estoy segura de que él tiene una tansferencia fuerte conmigo. AI explorar mis sentimientos puedo saber más de él. Si exploro mis sentimientos con mi cliente con cuidado, pueden pasar cosas magnificas.

AI comienzo de la teoría analítica, Freud y sus seguidores pensaban que sí el terapeuta tenía suficiente trabajo, no debería haber asuntos contratransferenciales en la relación terapéutica. El terapeuta debía permanecer neutro y podría trabajar con los temas transferenciales del cliente. En años recientes, los terapeutas modernos e investigadores, han llegado a la conclusión de que todos tenemos temas transferenciales en relaciones cercanas.

Lo que ahora llamamos contratransferencia- los sentimientos que el terapeuta tiene y siente por y acerca de su cliente- puede ser muy útiles en la terapia. Los más útiles son los sentimientos que admito, entiendo y uso para entender a mi cliente. Por cada contratransferencia existe material transferencial que debe ser trabajado.

Casos de ejemplo:

La manera en que entiendo el trabajo contratransferencial y como ayuda personal y profesionalmente, puede ser ilustrada en estos ejemplos personales.

Caso 1.

En cualquier grupo de supervisión que tengo, hay clientes reales. Primero el terapeuta da la historia del cliente, habla acerca del proceso terapéutico, y expone donde se siente atorado en el trabajo, hablando de cualquier tema contratransferencial del que tenga consciencia. Entonces invitamos al cliente a pasar y el terapeuta tiene una sesión. Cuando el cliente se va, se discute el caso, y sé hace el trabajo y la enseñanza adecuada para ayudar al terapeuta para que pueda traer a su consciencia el material inconsciente que se pueda. Al hacer esto el terapeuta siente que es mucho más efectivo con su cliente.

En este grupo de supervisión, un terapeuta que llamare Tony, presento a un cliente que llamare Al. Tony nos presentó a Al, con quien había trabajado por 6 meses, era casado, tenía dos hijos, 38 años y agradable. Su hermano mayor lo había torturado de niño y se había suicidado a los 19. Su madre era una mujer enojada que no era cálida ni daba nutrición. Tuvo cercanía con su abuela de la que se acordaba con cariño. Se sentaba en sus faldas, no en las de su madre. En el presente no tenia deseos y no siempre podía desempeñarse bien sexualmente con la que era su esposa desde hace 15 años. Tony decía que existían similitudes entre él y su cliente. “Ambos ocultamos lo que sentimos, no nos gusta nuestro cuerpo, y nos evadimos con el pensamiento”. Tony no se sentía demasiado atorado. Las cosas iban bien, pensó, pero quería que la clase lo ayudara a ver lo que él no veía. Ya que la contratransferencia es un problema cuando es inconsciente, sabía que probablemente tenía algo que aprender.

Durante la sesión vi como Tony inconscientemente controlaba cada expresión y movimiento de Al: utilizaba una vos muy suave, y lo sacaba de cualquier movimiento espontáneo o emoción, y diciendo todo el tiempo que hacer. En un punto de la sesión, yo quería sacudir a Tony, que estuviera más vivo, y preguntarle ¿Dónde está tu fuerza vital? Tony tenía muy buenas técnicas y entendimiento profundo, pero estaba matando la vitalidad de su cliente. ¿Por qué? ¿Qué jugosos temas contratransferenciales estaban bloqueando su darse cuenta? Pronto lo veríamos.

Cuando Al se fue, le dije a Tony como no interrumpir todo el tiempo y no permitir el flujo de la historia. Ambos estábamos parados enfrente del grupo. Yo estaba hablando con una vos fuerte y firme comparada con la vos tan suave que él había estado utilizando en su sesión. Tony de inmediato me dijo ¡no me grites!, yo continué hablando y él me dijo ¡no me digas que hacer! Le pregunte que quien le decía que hacer, y me dijo que su madre, me decía que hacer, como comer, “ párate derecho, se lindo, contrólate etc.». Bingo, mina de oro.

La madre de Tony trataba de controlarlo-a su medioambiente- cuerpo, mente, todo. De manera que el inconscientemente trataba de controlar al cliente de manera suave y linda también, tono suave y tierno. Falso No dejaba espacio para la espontaneidad de ninguno de ellos.

Hasta ahora Al obedecía a Tony, no se rebelaba. Qué manera que Al estaba actuando como Tony cuando niño. Tony está siendo un padre controlador y un hijo bueno a la vez.

Ambos realmente quieren salir de eta trampa, y Tony debe empezar. Presento a Al para poder ver donde se atrapaba, y lo vio. Tony necesita soltar, ser más espontáneo y divertirse más al trabajar con clientes. Su madre ya no está viendo cada movimiento que hace, aunque el sienta que lo ve. Tony no nos dijo que la madre de Al era controladora, pero lo podría apostar.

Caso2.

Otro ejemplo de cómo utilizar la contratransferencia, sucedió hace varios años, con una clienta que llamare Marylin. El primer día que llego al consultorio no la soporte. Tenía todo tipo de sensaciones en mi cuerpo, y me di cuenta de que mi visión no era tan ciara como siempre. ¿Qué me estaba pasando? Me preguntaba cuáles serían mis temas contratransferenciales aquí. Ella era muy intelectual, y me relato los detalles de su vida de manera muy aburrida. Casi no tenía contacto con su cuerpo y estaba muy pasada de peso. Me sorprendí de que tantos sentimientos vinieran a mí tan rápido, y no pude saber que me pasaba realmente, menos lo que le pasaba a ella.

Tuve una sesión de emergencia con mi supervisor y comenzamos a ver mis temas. Fui capaz de ver mis sentimientos para poder ayudada (y a mí misma). Su manera incesante de hablar solo de ella misma combinada con su desconexión de su cuerpo y emociones me recordaban a mi madre. Esas eran las cosas que odiaba de mi madre. Marylin, me hizo resonar y vibrar con estos temas no resueltos. Entonces ella se convirtió en la receptora de esos sentimientos míos. Fue muy interesante saber que ella ni siquiera quería estar ahí, sino que había sido enviada por su esposo, pero que tampoco quería dejar de venir. En pocas palabras era la clienta más controladora, represora de su enojo, y resistente que yo había tenido en años. Lo curioso es que yo tampoco quería que viniera, lo hacía porque mi ex esposo me la había enviado. Los paralelos eran muy asombrosos. Es, increíble cómo funciona esto. Con la ayuda de mi supervisor pude desatorarme de mis temas y los de ella, y la referí a un terapeuta con quien ella si pudiera hablar de sus sentimientos, y que sin duda tenia temas diferentes que los míos.

Como terapeutas podemos utilizar nuestros sentimientos para beneficiarnos a nosotros y a nuestros pacientes. Podemos usar los sentimientos de nuestra contratransferencia para entender las defensas de ellos. Como nos sentimos es muchas veces como se sintieron ellos de niños. El cliente se convierte en el padre negativo, utilizando las defensas aprendidas como niño ahora con nosotros. Si no tenemos muchas similitudes que llamen a nuestros más profundos temores, podemos trabajar muy bien. Cuando nuestros miedos, o sea nuestras defensas se ven reactivadas, nos atoramos. Cuando nos atoramos en la contratransferencia podemos asumir que estamos sintiéndonos como nuestro cliente cuando niño, quizás asustados, tristes o enojados, haciendo un paralelo con nuestro pasado, o con el de los padres del cliente, queriendo castigar, ser crueles, seductores, controladores, etc. Los padres hicieron esto desde su propio miedo y se defendieron de sentir demasiado, y ahora nosotros lo hacemos desde nuestro miedo de sentir el dolor de nuestras heridas pasadas.

Según Eva Pierrakos (1990) nosotros continuamos recreando las heridas del pasado, para que y hasta que las sanemos. El cliente crea inconscientemente la situación en donde ellos potencialmente puedan tener una experiencia diferente a la del pasado doloroso. Pueden aprender a actuar de manera diferente, posiblemente con cariño incondicional y siendo tratados más positivamente en esta ocasión. Así pueden sanar y evolucionar. Tenemos que hacer que este proceso sea consciente para poder ayudar al cliente. Como si fuera Misión Imposible, es nuestra misión si elegimos aceptarla. Es conociéndonos más que podremos entender como ayudamos a nosotros y a nuestros clientes, para salir de estos patrones antiguos. Lo más importante es que ahora lo podemos hacer con cuidado y con el corazón abierto.

Caso 3.

Hoy temprano tuve una sesión de supervisión de emergencia con una clienta que llamare Enya, quien me dijo que su última sesión realmente la había hecho pésimo, que se había quedado callada, que no sabía que pasaba (tema de contratransferencia, pensé yo). Continuo diciendo: “en mi oficina hay un piano y la clienta toco y se puso en contacto con su profunda tristeza, ya que siempre es a través de la música que se conecta. De pronto dejo de tocar y se fue hacia adentro. Me dijo que no quería entrar a la tristeza ni llevarme a mí ahí. No creía que yo hubiera podido estar ahí con ella. Primero me entumí y trate de empujarla para hacerlo. No estaba conectada con ella. A medida que pasaba el tiempo me vio a mí y a mis temas. Hablo desde un lugar muy profundo. Estaba tan bloqueada que no podía sentir nada, ayúdame…” le pregunte que cuales eran sus temas contratransferencia les aquí. Acordémonos que estos aparecen como si hubiéramos pisado la tierra minada, y que cuando la trabajamos es una mina de oro. Al trabajar con sus sentimientos me dijo que su madre no escuchaba sus sentimientos. La madre era rígida y fría y no podía tolerar los sentimientos profundos de sus hijos. Ella sabía de esto, pero no podía salir de ahí tan solo hablándolo. Yo sabía que tenía que hablar y sentir sus emociones para desatorarse y salir del atado de shock en el que estaba. Al ayudarla a explorar sus emociones y sensaciones corporales, pudimos traer a la luz los temas contratransferencia les. “Me siento paralizada”, me dijo. Yo le conteste que hablara con su madre’. “No quiero sentir nada, es muy doloroso, no me quiero sentir cerca de ti”. Le pregunte que estaba debajo de su parálisis, y me dijo que la rabia, la crueldad. Quiero castigarla por ser como es. “Soy mejor que tu, no quiero ser como tú, etc”. Enya continúo expresando su rabia y dolor por no haberlo podido hacer de niña. A medida que el torrente de sentimientos salió, le pregunte que había aprendido de ella que pudiera ayudarla con la clienta. “Ahora veo como la tristeza de la clienta crece como la mía, y tenemos madres similares. Me molesta paralizarme, y cuando ella se paraliza también. Intente que ella expresara mis sentimientos, de que ella resolviera mi problema. Necesito sentirme yo para poder ayudarla a ella.”

En el caso de Enya tenía sentimientos similares a los de su clienta. La clienta se paralizo y no confió en su terapeuta. Enya se paralizo y no confió en su clienta. Ninguna confiaba en su madre. La transferencia de la madre de la dienta resonó con los temas no resueltos de su propia madre y dinamita tierra minada. Sin embargo, al sentirse y analizarse, Enya gano claridad en los temas de su dienta, para poder transformar todo en oro, para utilizarlo en beneficio del cliente.

Una cosa que he aprendido de mi contratransferencia es estar atenta siempre a los pensamientos y sentimientos que pasan por mi cabeza y cuerpo durante la sesión. ¿Qué estoy pensando? Puedo decir una cosa y pensar otra. ¿Qué estoy sintiendo? Puedo tener sentimientos y pensamientos de los que no quiero darme cuenta. A esto le llamo mi sub-dialogo. Los clientes tienen esto también. Tradicionalmente nos dirigimos más a los de ellos.

Utilizar los sub-diálogos como herramienta.

Examinar nuestros sub-diálogos puede ser de utilidad para identificar nuestros temas contratransferenciales. El siguiente es un ejemplo de sub-diálogos de una sesión de entrenamiento de postgrado que tuve con terapeutas.

Le pedí a algún estudiante que trajera temas contratransferenciales que pasara conmigo para modelar. La siguiente es una transcripción exacta de esta interacción. El sub-dialogo (normalmente los sentimientos y pensamientos no dichos) serán impresos en mayúsculas para claridad del lector.

  1. “Yo voy a ser el terapeuta durante esta conversación, y quiero que me digas lo que quieras. Después quiero que me digas el sub diálogo, que es lo que normalmente no me dices.
  2. Creo que sé que es el sub diálogo.
  3. Metete directamente al sub diálogo entonces.
  4. Creo que puedo. HAY UNA FRIALDAD EN TI CON LA QUE TENGO DIFICULTAD. Y CREO QUE ME ALEJA.
  5. (al grupo). Ya que ella sabe tanto de su sub diálogo, iré al mío. Esta es mi contratransferencia.

(Al cliente). Lo que quiero decirte a ti como terapeuta es, “que bueno, que interesante, dime más de ello”. El sub diálogo es: DEMONIOS ME CACHASTE, ESE LUGAR FRIO EN MI ES LO QUE ME CHOCA DE MI. ME LO VES Y NO ME GUSTA. “¿Cuál es ese lugar frio en ti?”

  1. Me sienta cálida, no creo que muestre ese mi lugar frio.
  2. ¿Cómo te recuerda eso a tu madre? ESTOY ACCEDIENDO YA, SE QUE HAY SIMILITUDES EN NUESTRO CARÁCTER QUE ELLA VE EN MI, PORQUE YO TAMBIEN TENGO ESE LUGAR: SIENTO QUE SOY UNA PERSONA CALIDA Y TENGO MUCHO AMOR, PERO DEBIDO A MI DEFENSA, ACTUO AVECES FRIA Y DISTANTE. ME CHOCA ESO .EN MI. ME RECUERDA A MI MADRE Y QUIERO MATARLA.
  3. Ella estaba distraída, no estaba ahí.
  4. ¿Eso es frio?
  5. (al grupo): Muchas veces el cliente se siente confundido cuando vamos a accesar, es su sistema de defensas que se siente amenazado.

(Al cliente): quizás si doblas tus piernas y respiras hacia el centro de tu cuerpo, lo haré yo también, encontremos un lugar más centrado. El sub-dialogo: ME DA MEDO QUE SE VEAN LOS TEMAS TRANSFERENCIALES Y CONTRATRANSFERENC1ALES. ME PUSISTE EN UN LUGAR DIFICIL.

  1. Cuando dijiste eso sentí más confianza, me ayudo.
  2. Entonces quisiera preguntarte que no tuviste de tu madre que quisieras de mí.
  3. No sé. CREO QUE ESO ES LO QUE MAS ME ASUSTA, LO FISICO. ESO ES LO QUE NO TENGO DE MI MADRE. AHORA NO SE SI LO PUEDA QUERER DE TI.
  4. Podemos explorar eso. YO TAMPOCO TUVE ATENCION FISICA DE MI MADRE. ¿Qué quieres de mí?
  5. CONTACTO FISICO CON UNA MUJER SIN ATADURAS.

La sesión continuo y ayude a que la estudiante sintiera su rabia y necesidad de empujarme ya que así había sido lastimada de niña. Ya que había sido capaz de movilizar la energía en su cuerpo, se suavizo, sintió más confianza y termino pidiendo un abrazo que ambas disfrutamos.

 

Conclusión

En cada uno de los caso, el cliente saca temas inconscientes del terapeuta, causando una explosión potencial, tapando un gran tesoro, dependiendo de cómo lo maneja el terapeuta. La tierra minada está conectada con los temas más profundos del terapeuta, y el cliente inevitablemente parece que los pisa para que puedan explotar. En los casos como en la vida, aprendemos más de nuestras dificultades, y en esta situación aprendemos más de nuestros clientes más difíciles.

El oro es extraído cuando el terapeuta puede crecer y aprender, haciendo conscientes sus temas, para utilizarlos en la ayuda de su cliente. Podemos relajarnos un poco, sabiendo que todos tenemos contratransferencias en todas nuestras relaciones. Y como es parte de la vida, bien podemos utilizarla para beneficiar nuestro trabajo.

Desde que Freud introdujo el término de contratransferencia en 1910 cuando recomendaba a sus estudiantes “que lo sobrepasaran», haciendo que los clientes fueran y vinieran de terapia todo el tiempo, ha surgido una manera de verlo más humana y realista.

Comenzando con Ferenczi, terapeutas como M. y A. Balint, Harry Stack Sullivan, hasta las más recientes publicaciones de Harold Searles, Christopher Bollas, y John Bellis, ya sabemos que la contratransferencia puede ser un gran espejo que nos ayuda a ayudar a nuestro cliente. Yendo más lejos sugiero que trabajar con nuestra contratransferencia es parte del beneficio que tenemos de hacer el trabajo que hemos elegido. El cliente toca sentimientos y hace cosas de manera diferente para sanar, y nosotros también.

Cuando trabajo con la contratransferencia de manera creativa continuo aprendiendo de mi misma, lo cual hace que ser terapeuta sea más divertido y más real. Mis clientes se benefician y aprenden de mi verdad. No estoy por arriba de ellos, sabiéndolo todo, habiendo hecho todo mi trabajo, o no teniendo nada que trabajar. Esto me mantiene humilde y me hace mejor terapeuta. No me agoto si sigo explorándome.

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