Estimado lector:
Le damos la bienvenida a una nueva edición de nuestra revista, un espacio de encuentro donde la Psicoterapia Humanista Corporal se expresa como reflexión viva, experiencia encarnada y compromiso ético con la condición humana. Este número surge del deseo de seguir profundizando en aquello que nos humaniza: la presencia, el cuerpo sentido y la capacidad de vincularnos con nosotros mismos y con los otros desde mayor conciencia.
Los artículos en esta edición reflexionan desde distintos niveles de experiencia. Encontrará introspecciones sobre el arraigo, el centramiento y la presenciación en la experiencia de los hombres; se suma también un texto sobre las tensiones entre salud y enfermedad mental desde una perspectiva de género abriendo preguntas necesarias sobre cómo habitamos el cuerpo en relación con la identidad, el género y la historia personal. Asimismo, se aborda el trauma como un eje central en el trabajo de la Psicoterapia Humanista Corporal, recordándonos que no puede haber proceso terapéutico profundo sin una escucha respetuosa del sistema nervioso y de la memoria corporal. A estas reflexiones se suma una mirada esperanzadora hacia los momentos en los que el futuro se percibe oscuro, explorando por qué tendemos al pensamiento negativo y cómo el cuerpo puede convertirse en una vía privilegiada para restituir la confianza, el sentido y la esperanza.
Además, contamos con aportaciones de destacadas personalidades de la psicoterapia y el desarrollo humano que nos invitan a ampliar la mirada hacia dimensiones más sutiles, pero profundamente transformadoras. El psicoterapeuta Miguel Jarquín nos conduce a través de las sorpresas de la luz, abriendo una reflexión sensible sobre aquellos procesos que, desde lo aparentemente intangible, iluminan el trabajo terapéutico. La Mtra. Marilenca Bailey profundiza en la presenciación como una cualidad que se cultiva y que más allá de la técnica, la presencia del terapeuta es en sí misma un acto terapéutico. En el ámbito clínico, Pamela Chubbuck abre una reflexión rigurosa y honesta sobre la contra-transferencia, concebida para el proceso psicoterapéutico que exige conciencia, ética y responsabilidad profesional.
Esta edición también plantea cuestionamientos fundamentales para nuestro tiempo desde voces ampliamente reconocidas en el ámbito académico y humanista. La Dra. Ana María González quien nos invita a transitar del saber al saber ser, subrayando la necesidad de integrar conocimiento, experiencia y coherencia personal. Por su parte, el Dr. Pepe Gómez del Campo aborda con profundidad el reto de humanizarnos en contextos cada vez más despersonalizados, señalando la urgencia de recuperar el sentido humano en nuestras relaciones y estructuras sociales. La sincronicidad, a través de la mirada del Lic. Carlos Cicottino, entendida como un sutil regalo de la creación que nos convoca a reconocer el sentido que emerge cuando estamos verdaderamente presentes.
Cada artículo es una invitación a detenernos, a sentir y a reflexionar desde un lugar más integrado. Confiamos en que esta edición lo acompañe en su proceso personal y profesional, y que encuentre y se haga preguntas fértiles, resonancias profundas y nuevas formas de estar presentes en el mundo.
Gracias por leernos y por formar parte de esta comunidad que apuesta por una psicoterapia más humana, encarnada y consciente.
Con aprecio,
El equipo editorial

