Explorando horizontes de sentido a partir del 50 Aniversario de la maestría en Desarrollo Humano de la Universidad Iberoamericana

Mtro. Ricardo H. Serrano

 

Considero que la pregunta central de este 50 Aniversario es: ¿Cual es la razón por la cuál la maestría en Desarrollo Humano de la Universidad Iberoamericana que fue tan exitosa por varias décadas, en los últimos años ha disminuido significativamente la inscripción de nuevas generaciones?

Escucho voces que claman por que no se cierre la maestría, que nos debemos  organizar para sensibilizar y/o presionar a las autoridades universitarias para mantener con vida a la maestría. Sin ser conocedor de mercadotecnia, me parece que si un producto ha perdido su encanto, y ha dejado de ser atractivo, más que tratar de convencer a los consumidores de sus bondades, antes que nada, hay que averiguar por qué dicho producto ha perdido su atractivo.

Con la intención de organizar las ideas para contribuir en esta tarea que nos une de “salvar” la maestría en Desarrollo Humano de la Universidad Iberoamericana, este escrito se divide en cuatro partes.

Un afortunado hallazgo.
La tradición de pensamiento del Desarrollo Humano.
Algunos abordajes contemporáneos.
Palabras finales.

 

Introducción

Un afortunado hallazgo.

En 2015 la ONU propuso los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los cuales están orientados a lograr una vida más digna en las naciones y un mundo que se pueda sostener a lo largo del tiempo. Diversas evaluaciones sobre el avance en el logro de dichos objetivos han mostrado resultados muy limitados. A partir de esa situación, en el 2020 un grupo de fundaciones y universidades suecas lanzaron una iniciativa denominada Inner Development Goals (Objetivos de Desarrollo Interior), donde señalan que para lograr cambios en el exterior, se requiere que previamente se realicen cambios en el interior de las personas. Esa iniciativa ha sido tan exitosa que se han sumado diversas universidades de gran prestigio, fundaciones y organizaciones de la sociedad civil de una gran cantidad de países. Dicha iniciativa divide las áreas de trabajo interior en 5 categorías y 23 habilidades[1].

Las 5 categorías son las siguientes:

  1. Ser. Relación consigo mismo.
  2. Pensar. Habilidades cognitivas.
  3. Relacionar. Cuidar de otras personas y del mundo.
  4. Colaborar. Habilidades sociales.
  5. Actuar. Impulsar el cambio.

 

Al comparar dichas áreas de trabajo interior con las que hemos trabajado y documentado a lo largo de los años en Desarrollo de la Comunidad, A.C. (CDC) nos sorprendió que existe una gran afinidad. Hace unas semanas el equipo de coordinación del CDC, hicimos un ejercicio de seleccionar algunas frases de las habilidades de cada categoría de los Objetivos de Desarrollo Interior que sentimos más cercana a nuestro quehacer, de las cuales comparto sólo algunas de ellas.

 

  • Disposición a ser vulnerable, aceptar el cambio y crecer.
  • Actuar con sinceridad, honestidad e integridad.
  • Contacto reflexivo con los pensamientos, sentimientos y deseos propios.
  • Habilidades y motivación para construir.
  • Relacionarse con un sentido de apreciación, gratitud y alegría.
  • Manejar conflictos de manera constructiva.
  • Cocreación auténtica.
  • Acoger la diversidad e incluir.
  • Demostrar confianza y mantener relaciones de confianza.
  • Defender valores, tomar decisiones, actuar de manera firme y, de ser necesario, desafiar y alterar las estructuras y perspectivas existentes.

 

La razón por la cual digo que es un afortunado hallazgo, es que una parte significativa de lo  que el CDC ha venido realizando a lo largo de 38 años, así como, la labor de diversas personas egresadas de la maestría de Desarrollo humano de la Universidad Iberoamericana (y de otras instituciones con formación afín), actualmente es una alternativa viable (con algunas particularidades que amplían y profundizan nuestra propuesta de Desarrollo Humano) para poder cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. No cabe duda que nuestro principal fundador e inspirador, el Dr. Juan Lafarga Corona S.J., fue todo un visionario.

En esta iniciativa están participando mentes brillantes contemporáneas de diferentes partes del mundo. En el desarrollo de las herramientas para poner en práctica los Objetivos de Desarrollo Interior “[…] participaron más de 3,000 colaboradores, entre ellos científicos, educadores, organizaciones y representantes gubernamentales de primer nivel mundial” (Ankrah et.al., 2023, párr. 18). Académicos de instituciones participantes que nos resultan más familiares son de la Universidad de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Del MIT, Otto Scharmer (creador de la red internacional en torno a la Teoría U).

 

Desarrollo

La tradición de pensamiento del Desarrollo Humano.

Este apartado está compuesto por tres temas interrelacionados.
El cuidado de sí.
El sentido comunitario.
El concepto de formación.
El cuidado de sí.

El movimiento del Desarrollo Humano en México, surge de la Psicología Humanista en general y del Enfoque Centrado en la Persona en particular. El Dr. Juan Lafarga Corona S.J., quien es considerado el precursor del movimiento del Desarrollo Humano en México[2], señala que la columna vertebral del Desarrollo Humano es el Enfoque Centrado en la Persona propuesto por Carl Rogers (Lafarga, 2013).

Rogers (1980) menciona que se sorprendió por el gran entusiasmo y apertura con que fueron recibidas sus ideas y propuestas, confiesa que se sorprendió, porque no se consideraba un gran innovador, sino un profesionista dedicado, que junto con sus colegas estaba compartiendo los resultados de sus investigaciones relativas a su práctica psicoterapéutica. La explicación que dio a dicho fenómeno fue que sus propuestas respondían a una gran necesidad social (especialmente en el ámbito educativo) de un trato respetuoso, cálido y digno a las personas. Rogers al optar por un abordaje humanista, se alinea a dicha tradición, que se mantiene viva en algunos estilos familiares de crianza, teorías pedagógicas, marcos legales gubernamentales de países democráticos y documentos básicos de organismos internacionales, como la ONU, entre otros. El gran impacto que tiene en el crecimiento personal el Enfoque Centrado en la Persona propuesto por Rogers es debido a que recupera (sin saberlo) antiguas verdades y sabiduría milenaria que queda plasmada en su pregunta: “¿Cómo puede el ser humano convertirse en sí mismo?”

¿A qué verdades y sabiduría milenaria me refiero?  Foucault (1999) señala que a lo largo de la historia la forma en que se estructura la subjetividad ha variado considerablemente. Foucault entiende por subjetividad la experiencia que tiene el sujeto de sí mismo, derivado de “los procedimientos que en cada momento histórico se les propone o prescribe a los individuos para fijar su identidad, conservarla o transformarla en razón de un cierto número de fines […]” (Foucault, citado por Aquino 2013, p.259). Ante lo cual Foucault (1999) propone un rastreo histórico de las diversas prácticas sociales que han permitido que el sujeto se constituya como tal, a dicho quehacer lo denomina “una ontología crítica de nosotros mismos” (p. 348). El interés de Foucault no es meramente académico, sino que es una búsqueda de las prácticas, que puedan ser aplicadas a la actualidad, al presente, que, mediante un cuidadoso análisis y selección, nos permita constituirnos como sujetos éticos, con una mayor riqueza subjetiva.

Foucault  (1994) señala que en la modernidad (influida por la filosofía de Descartes) se cree que el sujeto puede tener acceso a la verdad mediante el método, sin modificar su ser, mientras que, en la tradición grecolatina de pensamiento, llamada del cuidado de sí (esta tradición también es conocida como espiritualidad), el ser del sujeto se tiene que transformar para acceder a la verdad. Foucault denomina espiritualidad: “a la búsqueda, la práctica, la experiencia por las cuales el sujeto efectúa en sí mismo las transformaciones, necesarias para tener acceso a la verdad […] el precio a pagar por tener acceso a la verdad” (p.33). La verdad a la que se refiere Foucault no es a la verdad abstracta sino a la verdad individual que es menester que cada sujeto descubra-construya para encontrar pleno sentido a su existencia. Lo que coincide con la indagación de Rogers sobre cómo puede el ser humano convertirse en sí mismo.

Foucault (1999) indaga sobre el punto de articulación de la ética, con la verdad y con el poder. En esta búsqueda encuentra un período histórico privilegiado: El siglo I y II d.C.,  El período de mayor explendor de la cultura grecolatina del cuidado de sí. Señala que la cultura griega se identifica generalmente con la sentencia “conócete a ti mismo” (epiméleia heautoú en griego y cura sui en latín) pero se descuida que esa sentencia también significa cuidado de sí, es decir, conócete a ti mismo y cuídate a ti mismo.

Las prácticas de cuidado de sí (las cuales guardan una gran afinidad con las prácticas del movimiento del Desarrollo Humano en México) fueron desarrolladas con mayor detalle por los filósofos estoicos romanos, entre los que destaca Séneca, tal como lo señala  Foucault (1999).

  • Deshacerse de las malas costumbres, que se han recibido de los padres, de los malos maestros y del entorno. “Desaprender es una de las tareas importantes del cultivo de sí” (p. 279).
  • “La práctica de sí es concebida como un combate permanente. No se trata simplemente de formar, para el futuro, un hombre de valía. Hay que dotar al individuo de las armas y del valor que le permitirán batirse a lo largo de toda su vida” (p. 279).
  • De acuerdo con Séneca se requiere construir un “discurso verdadero”, es decir, ciertos principios y convicciones vitales, en palabras de Séneca, estos pensamientos debemos de: “sujetarlos con ambas manos sin soltarlos nunca; pero es preciso también fijarlos, vincularlos al propio espíritu, hasta que formen parte de uno mismo, y finalmente lograr mediante una meditación cotidiana que los pensamientos saludables se presenten por sí mismos” (p. 283). Este discurso verdadero, estos pensamientos vitales se internalizan como: “una voz interior que se deja oír cuando las pasiones se comienzan a agitar; es preciso que estén en nosotros como ‘un maestro cuya voz fuese suficiente para apaciguar el gruñido de los perros’”. (Plutarco, citado por Foucault, 284)
  • La importancia de la escucha. Se propone: “toda una reglamentación de la buena escucha la actitud física que adoptar, la manera de dirigir la atención o el modo de retener lo que se acaba de decir” (p. 292).
  • La importancia de la lectura y escritura: “Había en esta época toda una cultura de lo que se podría llamar escritura personal: tomar notas sobre las lecturas, las conversaciones y las reflexiones que se escuchan o que uno se hace a sí mismo” (p. 284). Séneca pone énfasis en no disociar lectura y escritura, es necesario generar mediante la escritura “un tesoro de lectura”, de no hacerlo, “el exceso de lectura dispersa”, si no se toman notas y se reflexionan sobre estas, la persona se olvida de sí misma. Señala que “al transcribir sus lecturas, se las apropia y hace suya su verdad: la escritura transforma la cosa vista u oída ‘en fuerzas y en sangre’” (p. 296). La escritura contribuye a la “subjetivación del discurso verdadero, en su asimilación y en su elaboración” (p. 300).
  • “Pero, sobre todo, este cultivo de sí tiene una función curativa y terapéutica” (p. 280). Si algunas prácticas educativas han deformado al sujeto, este requiere curarse mediante cierta terapéutica. Para esta tarea se requiere el apoyo de un maestro, con quien se establece una relación afectiva intensa. Un riesgo que aparecía en este vínculo afectivo era la dependencia, que podía derivar en dominación. La solución a ese problema llevaba el nombre de parrehésia, que se refiere a “la apertura del corazón, es la necesidad de los dos participantes de no ocultarse nada el uno al otro de lo que piensan y hablar francamente” (Foucault citado por Allouch 2006, p. 23). La parrehésia se practicaba no solo entre la relación de los alumnos con el maestro sino también marcaba la relación entre los alumnos. Aquí aparece la verdad, la sinceridad, como un elemento fundamental en el cuidado de sí y como un antídoto para protegerse de la amenaza de la dominación.

Algunas prácticas del cuidado de sí fueron recuperadas por Heidegger (1993) quien desarrolla su “analítica existenciaria” [3], a partir del existenciario cura (elemento articulador de los componentes que constituyen la existencia). Heidegger, sintetiza su postura mediante la expresión: Quien no cuida su ser lo pierde.

Como se puede apreciar la propuesta del Desarrollo Humano, no es una novedad, sino que es la recuperación de una sólida tradición humanista. Gadamer (1991) señala que dicha tradición se extravió, al ser desplazada por “el patrón del pensamiento metódico de la ciencia moderna, patrón que le es esencialmente extraño” (p. 54). Gadamer (1991) realiza un análisis cuidadoso del itinerario de la tradición humanista desde sus orígenes hasta nuestros días, con la intención de fundamentar las ciencias humanas (también denominadas ciencias del espíritu).

 

El sentido comunitario.

Gadamer (1991) menciona que antes de Descartes existía una sólida tradición humanista que daba sustento al estudio del ser humano. Y que a partir de Descartes la filosofía y las ciencias humanas se han extraviado de su tradición que le es propia y se han dejado dominar por un modelo ajeno y artificial: el método de las ciencias naturales. Ante lo cual propone al concepto de “formación” como más adecuado para fundamentar a las ciencias humanas en lugar del modelo metódico y matemático. Menciona que el concepto de formación “designa en primer lugar el modo específicamente humano de dar forma a las disposiciones y capacidades naturales del hombre” (Gadamer, 1991, p.39). Gadamer indaga los antecedentes del concepto de formación de la tradición humanista e identifica el momento en que ésta perdió su autonomía.

Gadamer (1991) identifica un momento crucial. El choque de la postura humanista con la metódica matemática; la oposición a Descartes por parte de Vico quien se inspira en la pedagogía jesuítica. Oposición que:

[…] tiene su fundamento en viejas verdades; se remite por ello al sensus communis, al sentido comunitario, y al ideal humanístico de la eloquentia, momentos que aparecen ya en el concepto clásico del sabio. El ‘hablar bien’ ha sido siempre una fórmula de dos caras, y no meramente un ideal retórico. Significa también decir lo correcto, esto es, lo verdadero, y no sólo el arte de hablar o el arte de decir algo  bien […] sensus communis no significa en este caso evidentemente sólo cierta capacidad general sita en todos los hombres, sino al mismo tiempo el sentido que funda la comunidad. Lo que orienta la voluntad humana no es, en opinión de Vico, la generalidad abstracta de la razón, sino la generalidad concreta que representa la comunidad de un grupo, de un pueblo, de una nación o del género humano en su conjunto. La formación de tal sentido común sería, pues, de importancia decisiva para la vida. […] se advierte en ello un motivo positivo, ético, que entra también en la teoría estoico-romana[4] del sensus communis. Acoger y dominar éticamente una situación concreta requiere subsumir lo dado bajo lo general, esto es, bajo el objetivo que se persigue: que se produzca lo correcto. Presupone por lo tanto una orientación de la voluntad, y esto quiere decir un ser ético. […] el sensus communis es el sentido de lo justo y del bien común que vive en todos los hombres, más aún, un sentido que se adquiere a través de la comunidad de vida y que es determinado por las ordenaciones y objetivos de ésta. (p.p. 49 a 52)

Para el estudio del ser humano se requiere incorporar el sentido comunitario. Lo importante es cuidar el bienestar del grupo, decir lo correcto, la verdad, el ser fiel a sí mismo y no sólo decir las cosas en forma adecuada siguiendo el manual de un método. La situación actual de la ciencia al servicio de la tecnología y ésta al servicio de la ganancia sin importar la devastación del planeta y la explotación de los desposeídos nos hablan de una ciencia desconectada de la tradición humanista; del sentido comunitario.

¿Qué sucedió con el valioso concepto de sensus communis que Vico opuso a Descartes? ¿Cuál ha sido su trayectoria hasta llegar a la época técnica? Gadamer (1991) continúa con su pesquisa y nos dice que aparentemente fue derrotada por la contundente metodología de las ciencias naturales pero que ha sobrevivido en forma un tanto disimulada a través del siguiente itinerario: En el siglo XVIII casi no se aprecia la influencia del pensamiento de Vico pero el concepto de sensus communis es retomado por Shaftesbury quien lo transmite al empirismo inglés a través de Hume y de él lo retoma Kant, este último como veremos prácticamente le da el ‘tiro de gracia”. Kant ubica el sensus communis, entendido como sentido común, en el juicio estético del gusto.

Por lo tanto el verdadero sentido común es para Kant el gusto” (Gadamer, 1991, p. 66), […] despojando al sensus communis de su componente ético y moral; hasta apartarlo del centro de la filosofía. Esto reviste una  importancia que conviene no subestimar, pues lo que se vio desplazado  de este modo es justamente el elemento en que vivían los estudios filológicos-históricos y del que únicamente hubieran podido ganar su plena autocomprensión cuando quisieron fundamentarse metodológicamente bajo el nombre de “ciencias del espíritu” junto a las ciencias naturales. Ahora, en virtud del planteamiento trascendental de Kant, quedó cerrado el camino que hubiera permitido reconocer a la tradición, de cuyo cultivo y estudio se ocupaban estas ciencias en su pretensión específica de verdad (Gadamer, 1991, p.73).

La razón por la cual tuvo fuertes repercusiones la marginación que realiza Kant del concepto de sensus communis es debido a que la filosofía de Kant es la piedra de toque de la filosofía posterior, particularmente de la epistemología propia del positivismo[5] (Barrio, 1995). Después de Kant, quien sí rescató el sensus communis fue Herder quien lo incorporó dentro del concepto de formación[6].  Pero “es Hegel el que con más agudeza ha desarrollado lo que es la formación” (Gadamer, 1991, p.40).

 

El Concepto de formación.

De acuerdo a Gadamer (1991) lo que Hegel entiende por formación es lo que denomina el “ascenso a la generalidad”: la capacidad del ser humano de tomar distancia de sus intereses inmediatos y la apertura hacia otros puntos de vista más generales que le permitan una comprensión profunda e imparcial de una situación concreta. La formación como ascenso a la generalidad pasa por dos momentos: la formación práctica y la formación teórica. En la formación práctica se requiere un sacrificio de la persona, hacer a un lado la satisfacción de sus deseos inmediatos y la forma de lograrlo es mediante el trabajo, debido a que cuando una persona trabaja no consume el objeto, sino que lo transforma, la persona al trabajar en la elaboración de los objetos, simultáneamente se va formando a sí misma. Gadamer (1991) señala al respecto:

Formando al objeto, y en la medida en que actúa ignorándose y dando lugar a una generalidad, la conciencia que trabaja se eleva por encima de la inmediatez de su estar ahí hacia la generalidad; o como dice Hegel, formando a la cosa se forma a sí  mismo. […] en cuanto que el hombre adquiere un ‘poder’, una habilidad, gana con ello un sentido de sí mismo.  p.41.

Es de destacar que, mediante el trabajo; cuando la persona está inmersa en la práctica misma, al crear nuevas formas mediante el desarrollo de sus habilidades adquiere un poder (una estima de sí diría Ricoeur, 2003 ) y simultáneamente se va creando a sí mismo. Por otra parte, la formación teórica es de particular importancia porque complementa la formación práctica en la tarea del ser humano de tener una visión amplia sobre el mundo al salir de la estrechez del interés privado.

Para lograr “el ascenso a la generalidad” se requiere de la formación práctica y de la formación teórica. Hegel menciona que en la formación teórica se da una fase de enajenación porque el sujeto se aleja de sí mismo, se pierde en lo otro, pero se espera que en una segunda fase se recupere a sí mismo enriquecido por la comprensión de otras visiones del mundo. La realidad es que muchas personas cuando estudian diversas teorías se quedan en la fase de enajenación, se alejan de sí mismos y asumen una actitud dogmática sobre lo supuestamente comprendido dejando de pensar por ellos mismos. Al parecer en este punto es donde surge la falsa dicotomía entre optar por abordaje teórico o un abordaje práctico cuando se pretende investigar al ser humano: ¿De qué sirve una formación teórica si la persona va a quedar enajenada de sí misma y de la realidad? Ante esa situación definitivamente es mejor la opción práctica que responde de mejor manera a las situaciones concretas. ¿Pero qué sucede si después de la formación teórica la persona se recupera a sí misma? En ese momento se resuelve el falso dilema teoría o práctica. Justamente el lema de la fenomenología de Husserl: ¡a las cosas mismas! se refería a que después de comprender la teoría debemos de abandonarla provisionalmente y aproximarnos a los fenómenos de la vida sin prejuicios para poder captarlos en forma más fiel. Estos señalamientos de Husserl hacen referencia a lo que Hegel entiende por formación que integra tanto el aspecto práctico como teórico.

 

Algunos abordajes contemporáneos.

En el 2016, en el seminario de investigación del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano (INIDH), un tema que surgió con fuerza y atrapó la atención del grupo fue lo referente a la fenomenología.  Si es el fundamento del Enfoque Centrado en la Persona ¿En qué consiste? ¿Cómo podemos entenderla? ¿Cómo puede ser utilizada en la práctica del Desarrollo Humano y en el proceso de investigación? A partir de esas inquietudes identificamos a dos autores con orientación fenomenológica[7], que se acercan a los intereses del INIDH. Max Van Manen y Otto Scharmer. A partir del 2017 los hemos estado estudiando y explorando opciones de aplicación. A continuación, se mencionan brevemente algunas características de las propuestas de estos autores.

Van Manen (2003) menciona, “La fenomenología hermenéutica utiliza la heurística del descubrimiento: descubrimos posibilidades de ser y de llegar a ser […] tiene, como objetivo último, el cumplimiento de nuestra naturaleza humana: llegar a ser plenamente quienes somos” (pp. 13 y 30). Genera aprendizajes profundos que transforman la conciencia de las personas al intensificar su capacidad de percepción, de reflexión y de tacto con los demás. Es un método interpretativo que sigue el curso natural en que las personas comprenden, la forma en que buscan el sentido de los fenómenos del mundo que las rodea. Impulsa el cuestionamiento sobre el sentido de la vida, las acciones y decisiones personales. Promueve que las personas se abran a la conversación con la finalidad de que se entiendan entre sí mediante el consenso. Estudia la experiencia humana de forma sistemática, autocrítica e intersubjetiva.

Scharmer (2017), creador de la Teoría U, la define como una fenomenología aplicada para investigar el campo social. Propone generar espacios de cocreación, los cuales se logran en la medida en que se atiende el punto ciego, el cual tiene que ver con el espacio subjetivo donde se origina nuestra atención y nuestra intención, lo que permite modificar el lugar interior desde donde actuamos. Cuando esa actividad se realiza grupalmente se manifiesta el futuro emergente y surgen ideas creativas que responden a su llamado. En esta tarea, indica la importancia de atender lo que denomina los cuatro niveles de escucha y comunicación.

El nivel 1 se refiere a relacionarnos a partir de lo que ya sabemos, su lema podría ser no hay nada nuevo bajo el sol. Tratamos de confirmar lo que ya sabemos, los interlocutores se mantienen en su burbuja.

El nivel 2, parte de la apertura de la mente, nos interesamos en el tema que se está tratando, mediante la discusión se focalizan las semejanzas y diferencias. Es el nivel fáctico, de los hechos, así como, de los datos considerados como científicos y/o fundamentados.

El nivel 3, se caracteriza por la apertura del corazón, nos interesamos empáticamente por la otra persona, por sus sentimientos y por sus puntos de vista, gracias al diálogo se puede indagar reflexivamente.

En el nivel 4, mediante la apertura de la voluntad y la intención, nos conectamos con el futuro emergente. Es el campo generativo donde surgen nuevas posibilidades de cocreación.

Se podría decir que la Teoría U de Scharmer, no es una nueva teoría, sino un modelo que permite organizar y clarificar de mejor manera el saber de las personas y de los grupos, como él mismo lo dice:

Nunca quise inventar nada. Sólo pretendía descifrar lo que ya estaba ahí, visibilizar lo que no se ve a simple vista o que ocultan las capas del comportamiento convencional común. Algunos profesionales de larga experiencia, al ver por primera vez la U, se quedaban callados un instante y entonces me decían: “Impresionante, pero no es del todo nuevo. Es que no sabía que lo sabía”. (Scharmer, 2017, p. 27).

En los últimos cuatro años en el CDC hemos recurrido a esta propuesta para facilitar la transmisión de las ideas y el desarrollo de los ejercicios propios de los talleres de Desarrollo Humano que las y los promotores imparten en las comunidades.

Por otra parte, el Dr. Sergio Michel y la Dra. Rosario Chávez[8], integrantes del INIDH y del CDC, han estado participando a lo largo de más de tres años en un “hub” internacional en torno a la Teoría U, y fueron ellos quienes nos notificaron sobre la iniciativa de los Objetivos de Desarrollo Interior a la que se incorporó la red internacional de la Teoría U, impulsada por Otto Scharmer.

 

Conclusiones

Palabras finales.

No cabe duda de que es casi imposible combatir un rumor. Por más que representantes de las autoridades de la Universidad Iberoamericana han comunicado una y otra vez que no se pretende cerrar la maestría en Desarrollo Humano, sino actualizar su plan de estudio para que responda de mejor manera a las necesidades y retos actuales, al menos, dicho rumor, motivó este escrito.

Compartiré algunos argumentos por los cuales considero que la maestría (con las actualizaciones requeridas) se sostiene por sí sola.

  • En 1985 Desarrollo de la Comunidad, A.C.[9] (CDC) surge de la Universidad Iberoamericana inspirado en el Desarrollo Humano[10], donde unos de sus principales objetivos que se plantearon desde su origen fueron:

[…] operativizar  su Ideario y su Filosofía Educativa, en especial lo referente a servicio y conciencia social:

Servicio: «La UIA trata de servir al pueblo de México colaborando en la búsqueda desinteresada sin sectarismos de una cultura y una identidad nacional, plenamente ajustada a nuestra problemática y a nuestra realidad histórica» (Cfr. Filosofía Educativa, 2. 2)

Conciencia social: » La UIA trata de servir al pueblo de México colaborando en la promoción de cambios de acuerdo con la justicia social, por lo tanto, tratará de infundir en todos sus miembros una conciencia viva y operante de los problemas sociales de México y la consecuente responsabilidad de cooperar a resolverlos. Procurará también el contacto directo del estudiante con la realidad del país y establecer, como parte del currículum de estudios un servicio social auténtico en bien de la comunidad» (Cfr. Filosofía Educativa, 2. 3). (Serrano, et.al.,1993. p.75.)

 

  • Como se mencionó en este escrito, la tradición humanista es abordada por Foucault (1994) mediante las prácticas del cuidado de sí de princios de nuestra era y Gadamer (1991) por su parte, rastrea el itinerario histórico del concepto de formación humanista, quien señala un momento crucial: la oposición de Vico a la certeza matemática de Descartes (y al culto al método que aún en la actualidad padecemos) mediante el sensus communis, el sentido comunitario, inspirado en la pedagogía jesuítica, donde lo más importante es cuidar el bienestar del grupo, decir lo correcto, la verdad, el ser fiel a sí mismo y no sólo decir las cosas en forma adecuada siguiendo el manual de un método. Fue una sorpresa enterarme que la tradición humanista a la que pertenece la maestría en Desarrollo Humano de la Universidad Iberoamericana fue recuperada mediante la pedagogía jesuita.

 

  • La gran afinidad que existe entre los valores y las prácticas que promueve la maestría en Desarrollo Humano, con la iniciativa global contemporánea sobre los Objetivos de Desarrollo Interior (ODI), que pretende poner las condiciones necesarias para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Y, como se mencionó, en la creación de las herramientas para poner en práctica los ODI se han involucrado más de 3,000 personas, entre ellos científicos, educadores, organizaciones y representantes gubernamentales de diferentes partes del mundo (Ankrah et.al., 2023).

 

Referencias bibliográficas.

Allouch, J. (2006) «Spichanalyse». Me cayó el veinte, 13, 9-36.

Ankrah, D., Bristow, j., Hires, J., y Henriksson, J.A.  (2023), Objetivos de desarrollo

interior: del crecimiento interior al cambio externo  25, 82-87. https://journals.openedition.org/factsreports/7326

Aquino, A. (2013), La subjetividad a debate. Sociológica, 28(80), 259-278.

Barrio, J.M. (1995) Kant y el positivismo: nota acerca del despliegue aporético del

idealismo. Diálogo filosófico, 32,199-210.

Foucault, M. (1999). Estética, ética y hermenéutica. Piados, Ibérica.

Foucault, M. (1994). Hermenéutica del sujeto. La Piqueta.

Gadamer, H. (1991). Verdad y método. Sígueme.

Heidegger, M. (1993). Ser y tiempo. Planeta DeAgostini.

Lafarga, J. (2013). Desarrollo Humano: El crecimiento personal. Trillas.

Ricoeur, P. ( 2003). El conflicto de las interpretaciones. Fondo de Cultura Económica de

Argentina.

Rogers, C. (1980). El poder de la persona. Manual Moderno.

Scharmer, O. (2017) Teoría U: Liderar desde el futuro a medida que emerge. Eleftheria.

Serrano, R., Osuna, P., y Vírseda, J. (1993). Formación Universitaria y Promoción Social.          

Universidad Iberoamericana.

Serrano, R., Gómez del Campo, J., Monge, A., Zárate, M., y González, R. (2005) Modelo de Desarrollo Humano Comunitario: Sistematización de 20 años de trabajo comunitario. Plaza y Valdés.

Van Manen (2003) Investigación educativa y experiencia vivida. Idea Books.

 

Sobre el autor:

Licenciatura en Psicología por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

Maestría en Orientación y Desarrollo Humano por la Universidad Iberoamericana.

Estudios de Maestría en Psicoterapia General por la Asociación Psicoanalítica Mexicana. Estudios de Doctorado en Investigación Psicológica por la Universidad Iberoamericana. Director de Desarrollo de la Comunidad, A.C. de 1990 a la fecha.

Coordinador de la comisión del seminario de investigación del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano (INIDH). Psicoterapeuta y facilitador de procesos grupales con enfoque centrado en la persona, psicoanálisis  y análisis existencial.

 

[1] En la parte final de la página de Inner Development Goals, se desglosan las 23 habilidades que conforman las 5 categorías. https://innerdevelopmentgoals.org/framework/

[2] El Dr. Juan Lafarga Corona y el Mtro. Alberto Segrera Miranda, a quienes se les unieron el Dr.  José Gómez del Campo Y Estrada (y muchos otros más) fueron quienes difundieron el Desarrollo Humano en México.

[3] A lo largo de los años, Heidegger le llamó a su trabajo filosófico de  diferentes maneras: “ontología fundamental”, “hermenéutica de la facticidad”, “ontofenomenología” y “analítica existenciaria”, la idea que quería dejar en claro con estos diversos términos es que la ontología tradicional (la ontología como parte de la metafísica o filosofía tradicional) había estudiado principalmente el ser de las cosas, mientras que su analítica existenciaria planteaba una hermenéutica ontológica orientada a dar cuenta del sentido de la existencia humana” (Serrano, et.al.,2005. p.66.).

[4] La teoría estoico-romana a la que se refiere Gadamer está íntimamente relacionada con la tradición del cuidado de sí mencionada en el apartado anterior.

[5] Amplios sectores académicos mexicanos del área social, se encuentran “atrapados” por criterios emanados del positivismo, criterios ajenos a la tradición humanista.

[6] Por otra parte, Gadamer (1991) señala la fina formulación del término formación que realiza Humbolt: “Pero cuando en nuestra lengua decimos ‘formación’ nos referimos a algo más elevado y más interior, al modo de percibir que procede del conocimiento y del sentimiento de toda la vida espiritual y ética y se derrama armoniosamente sobre la sensibilidad y el carácter” (Humboldt citado por Gadamer 1991, p. 39).

[7] Actualmente los estudios con orientación fenomenología generalmente incluyen el aspecto hermenéutico (interpretativo-comprensivo), a tal grado, que Van Manen (2003) señala que él usa el término fenomenología y hermenéutica como equivalentes.

[8] Sergio Michel y Rosario Chávez han desarrollado un innovador modelo fenomenológico-hermenéutico denominado Espacio Protegido del Diálogo  (EPD) mediante el cual, se abordan experiencias emocionales de los participantes para favorecer procesos de reconstrucción experiencial, orientados a su crecimiento personal y salud mental. En los últimos 3 años, el EPD ha sido incorporado a la dinámica interpersonal del Seminario de Investigación del INIDH, así como, al proceso formativo del equipo de trabajo del CDC. Por otra parte, el “hub” internacional en torno a la Teoría U en el cual Sergio Michel y Rosario Chávez participan, se ha sostenido a lo largo de más de 3 años principalmente por el interés que ha despertado el conocimiento y la práctica de su propuesta de Espacios Protegidos del Diálogo.

[9] A lo largo de 38 años de trabajo continuo en el CDC se han atendido a más de 200,000 personas de comunidades poco favorecidas.

[10] El CDC surge por iniciativa del Dr. Juan Lafarga y el Arq. Guillermo Casas (en ese entonces Secretario General Académico de la Universidad Iberoamericana), a quienes se le unieron el Dr. José Gómez del Campo, la Dra. Teresa Lartigue, el Dr. Pablo Moch (primer Director del CDC) y un grupo de alumnos y exalumnos de la UIA.

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