El destino: una trama invisible

Lic. Carlos Cicottino

“Nunca sabremos las razones que tienen los dioses para obrar de tal o cual manera.”       Luciano de Samosata

 

UN ARTESANO LABORIOSO

En su taller recóndito, ausente de tiempo, disponiendo de la vastedad de la Creación, Hado, el artífice, va incesantemente forjando el acontecer que todo lo abarca. Se sabe un diseñador de mundos que no es divino.

Reproduce sus pautas en desiguales configuraciones y otorga exclusividad a cada proceso. Recurre a retazos vinculantes de un pasado ya transitado que entremezcla, eventualmente, con recientes vivencias. Introduce, a través de aleatorios formatos, de diseños con múltiples bifurcaciones, lo coincidente, lo contingente, lo inesperado y, finalmente, lo conducente.

Aguarda a que su preparación decante en la matriz y se interpenetre con el aporte condicionante de los tres poderes que componen el universo (Sattva, Rajas y Tamas). Insufla en ese espíritu, en esa esencia, aliento de sí mismo, otorgando el nivel de ser.

Deja espacio para la alteración, pero siempre sujeto a las Leyes Universales. Habilita así que la providencia y la adversidad en su perpetua contienda, arriben, de ser necesario, al extremo inverosímil del milagro una, y al tajante infortunio que puede derivar en la sinrazón del horror y el drama, en el caso de la otra.

Establece el entretejido que une, y la dispersión que separa y distancia.

Depara. Da origen, plenitud, ocaso y final, dejando todo establecido y sincronizado. Todo. Absolutamente todo.

Ensambla en el plano astral al sueño como agente reparador, aliviando así a los seres de las agotadoras exigencias que impone el pertenecer, el trajín de vivir.

En lo humano, sus conformaciones pueden contener atisbos de carácter ancestral, kármicos o resabios de cultivados dones. Pero no siempre. No necesariamente. Acude a la Madre Naturaleza para dar instinto y sus singularidades, peculiaridad, corporeidad e identidad de género.

Procederá a amalgamarse con la figura en formación, en una fusión indisoluble porque no hay destino sin ser que lo cobije, ni ser sin destino que lo conduzca.

Monta un espectáculo de circunstancias, de simulación realista y lo unta de la adherencia de la convicción, que le dará credibilidad. Se creerá que se rige aquello por lo que se es regido.

En Esa ilusión el ser es direccionado y moldeado, impulsado a construir su propia y ardua realidad, poseyéndose a sí mismo. Dicha ilusión de pertenencia, de autoría, de independencia, se plasmará en las sucesivas oleadas de vida que transitarán la fantasiosa escenografía de “azar y necesidad”. Es un recurso impermanente, temporario, dado que, estando sujeto al transcurrir, se irá desvaneciendo a medida que se lo consuma, que se lo viva.

Luego de asignar hábitat, desobligado de arraigo, deja que el tiempo, antes contenido, fluya libremente en su afán de posesión, poniendo en marcha el derrotero para las cosas y lo animado.

Y allí va cada Destino y cada acontecer.

 

DEL SER Y SUS NIVELES

Nivel de ser: Condición de cualidad, pero no inalterable, de los seres y cosas con su entorno y para sí, basada en un intercambio de contenido-respuesta o acción-reacción que determina un recíproco statu quo // Condicionante en las alternativas del acaecer // ADN de lo inmaterial.

Ser y nivel de ser

Su nivel de ser atrae su vida”. George I. Gurdjieff

Todo lo que sucede en su vida es el resultado de su nivel de ser”. Maurice Nicoll

 

Si bien la existencia de todo lo viviente y todo lo inanimado está definida por “aquello” que la ha creado, a través del medio externo se nutrirá de impresiones de diferentes calidades que, conjuntamente con la propia naturaleza, conformarán la esencia y contenido interior, vale decir, el ser: el todo de lo que se es.

El nivel de ser es el grado de nuestra proyección hacia la vida ordinaria y la consecuente reciprocidad con la que la vida nos responde.

Al carecer el hombre de conciencia de sí mismo, solo cuenta con la ilusión de poseer dicha conciencia creada a través de la memoria y los procesos del pensamiento. La vida se impone por medio de sus condicionantes tales como la distracción, la perpetua rotación de los mismos hechos, su hipnotismo y sugestionabilidad, la reiteración constante de ciclos, calcos o arquetipos, la simetría cotidiana. Estos factores que penetran fácilmente en el hombre por la profunda identificación (pseudo vida) que lo condiciona, puede llevar al ser, al extremo de la cristalización, prisión sin oportunidad para la expansión de la inteligencia y la conciencia.

Es, en resumen, el nivel de ser, la energía vibracional que, en diferentes grados evolutivos, tanto cuantitativos como cualitativos, se complementa con la vida.

 

SÍNTESIS DEL INFLEXIBLE DETERMINISMO

Esta brevísima joya literaria incorpora la manifestación del determinismo, volcado, a través de una ingeniosa disposición de futuro y presente, en la inexorable acomodación de los hechos. El gesto de desconcierto (la causa) provoca el pavor y la consiguiente huida (su efecto) que acondiciona el resultado final.

La muerte, leal servidora del destino, cumplirá el mandato asignado, del que es imposible escapar.

El gesto de la muerte

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:

—¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.

El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:

—Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?

—No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán…

Jean Cocteau

 

 

SUCEDIÓ EN CANASVIEIRAS

 “Lo que está por ser utiliza en aras de sus fines todas las cosas, aquellas que auspician su existencia, y las que por preferir una existencia distinta y tal vez contradictoria, tratan de interrumpir su crecimiento deliberada o inconscientemente”

Juan José Saer

En proyecto y próximo a su irrupción, la “configuración”, aún nonata, se vale de todo aquello propicio a su idoneidad, pero también se nutre de lo que se le opone, porque absolutamente todo es materia imperiosa en la inevitable consolidación de lo preexistente.

  • • •

Graciela, amiga de mi esposa, viajó a la ciudad de Florianópolis (Brasil) con el objetivo de adquirir un departamento. Sabiendo ella que yo poseía alguna experiencia en el tema y estaba también en esa búsqueda, me pidió que colaborara orientándola en su propósito. Viajé algunos días después y, en tanto, ella dedicaría su tiempo en evaluar las distintas ofertas que se le presentaran.

—Y cómo te ha ido – le pregunté a Graciela.

—No encontré mucho que me gustara salvo dos que podrían ser. Podemos visitarlos.

Caminamos para ver el preferido ubicado frente al mar. Era un cuarto piso vidriado que se nos presentó con sus cortinas abiertas, en las que se destacaba un significativo cartel: VENDE – SE.

Lourdes, la portera, que contaba con las llaves, nos permitió verlo por dentro y contactó de inmediato al empleado de la inmobiliaria que lo administraba requiriendo su presencia. El dependiente nos dio detalles y quedamos en regresar a la mañana siguiente para poder intercambiar opiniones y volver a verlo con más detenimiento.

Ya en la calle tuvimos el siguiente diálogo:

—¿Qué opinás? – me consultó.

—Me pareció espectacular – le dije. Su amplia vista de la bahía lo hace único. Además, la cercanía a la playa permite ganarla en un par de pasos. No dudes en comprarlo, no hay otro igual. Es más, si no lo comprás vos, lo compro yo. Nos reimos…

 

El Destino se opuso

Con entusiasmo y ansiedad volvimos al día siguiente. Para nuestra sorpresa las cortinas estaban cerradas y el cartel de venta había sido retirado. Consultada Lourdes sobre lo acontecido nos informó que la inmobiliaria le pidió que sacara el anuncio y corriera las cortinas porque un interesado había anticipado una reserva.

Frustración y desaliento.

Decantación

Pasaron los días. Graciela compró otro departamento en las cercanías y con su nueva adquisición olvidó el episodio anterior y retornó a Argentina.

Yo pasé unos días en el balneario de Bombinhas y volví a Canas. Revisé las ofertas, nada me satisfacía y las fui desechando. Todo parecía volver a su cauce natural, al habitual desenvolvimiento de la vida sin alteraciones, a la serenidad, a la liviandad. Pero ese “apaciguamiento” tal vez sólo era una apariencia, porque detrás de él, al acecho, se movían desde lo oculto ciertos propósitos. Había una causa activa obrando recónditamente.

Insospechada despedida

Falta poco para mi partida. He desistido de buscar departamentos con la idea de adquirir uno. Nada de lo visto me conforma, no obstante, la llama de “querer” cumplir el cometido, si bien ha atenuado su luminosidad, no se ha extinguido.

Camino por la playa hasta el “Trapiche”, el muelle del que salen los “barcos piratas” en sus excursiones recreativas. Barcos que están varados, es junio y no hay turistas.

Es una Canasvieiras solitaria, distinta a la de temporada. Solo el mar no pierde su encanto, celeste y calmo como de costumbre.

Anochece temprano. Regreso, me detengo frente a la barraca de los pescadores.

Dos hombres en la playa están fileteando los pescados obtenidos en su última incursión en el mar. A prudente distancia un par de docenas de gaviotas inmóviles los rodean. Aguardan con infinita paciencia obtener algún trozo de pescado que pudiese ser descartado.

Subo hasta el asfalto y me encamino hacia mi vivienda, pero a los pocos pasos algo me detiene y me deja indeciso. Siento un llamado interior, un aviso, una advertencia, sin que pueda precisar su razón, pero que me “obliga” a retornar.

Desenlace

Próximo a la construcción ya visitada… ¡Oh sorpresa! Veo expuesto nuevamente el cartel de VENDE–SE y las cortinas abiertas. Luego soy informado que la venta no se concretó. El oferente, había presentado como parte de pago un auto de alta gama que resultó estar “flojo de papeles”. Esto anuló la operación.

Me decido a comprar el departamento, se cierra la venta dentro de una transacción justa.

El Destino me lo había asignado, disciplinó el desplazamiento del acontecer y, con auxilio de la sincronicidad, marcó la configuración.

 

AL DESTINO NO LE GUSTA QUE SE LE INTERPONGAN…

«Ciego a las culpas, el Destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones” Jorge L. Borges

Hay una rivalidad entre el Destino y la tentación, ésta pretende alterar los designios que él impone, y lo hace a modo de canto de sirenas, atrae a los hombres, como a Ulises, para provocar su perdición. Ha ocurrido que el alejamiento del propósito inicial sobre el cual el Destino se había ilusionado (conjuntamente con los protagonistas), lo lleva por “despecho”, a imponer sanciones. A veces, severas sanciones…

Los dos jóvenes platenses tenían un firme propósito: cubrir la ciudad de La Plata con Toronto en Canadá. Sobre la marcha se enteran del partido que la Selección Argentina jugaría contra la de Estados Unidos en Washington y se desvían del trayecto que los conducía al objetivo inicial.

“UNA AVENTURA QUE TERMINÓ EN TRAGEDIA: ACCIDENTE EN UNA AUTOPISTA DE ESTADOS UNIDOS

Mueren dos argentinos que soñaban unir la ciudad de La Plata con Toronto, Canadá.

Iban en un Citroën del año 1971 a Washington – Querían ver el partido de la Selección Argentina.

Eran jóvenes, entusiastas y tenían un sueño. Querían ser los primeros en recorrer el trayecto La Plata-Toronto en un Citroën 3 CV que previamente reacondicionaron. Pero el domingo a la 1.30 de la madrugada, cuando estaban cerca de lograrlo, Alejandro Domínguez, de 30 años, y Julio Boldes, de 29, perdieron el control del auto. A menos de seis horas de Washington, en la autopista I-95 el Citroën chocó contra un Chevrolet, volcó, se incendió y ellos murieron carbonizados. Creían que era el domingo por la noche, pero cuando se enteraron de que era al mediodía metieron pata para llegar a tiempo. Habían emprendido el viaje el 19 de marzo de 1999 para unir con el Citroën los 28.000 kilómetros de ida y vuelta entre La Plata y Toronto, en Canadá. Murieron con las camisetas del seleccionado puestas…» [1]

Un detalle, un instante, un ligero cambio, una desviación en el propósito establecido, pueden obrar para bien o mal, pueden ser la diferencia entre vivir o morir.

 

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UNA REFLEXIÓN FINAL

No es objetivo de este artículo arribar a conclusiones contundentes sobre la extensa temática de estos conceptos, sino aceptar su existencia e introducirla, motivado por sus intrigantes conexiones, en mis propias experiencias.

El debate que, desde tiempos inmemoriales, existe entre el planteamiento del Determinismo versus el Libre Albedrío, conlleva un dilema cuya resolución está en el interior de cada ser y entiendo que, en definitiva, “la única verdad es la que uno descubre”.

Considero que existe un camino determinado para cada cual y ciertas formas propias ligadas a dicho trayecto.

Todo está, simplemente lo vamos recorriendo.

 

Bibliografía

“Fragmentos de una enseñanza desconocida” De Peter D. Ouspensky

“Un nuevo modelo del universo” De Peter D. Ouspensky

“Obras completas” Jorge L. Borges

“El lenguaje de los argentinos II, Encuentro con el pensamiento, el acontecer y la palabra” Carlos V. Cicottino

“Destino y sincronicidad en el entretejido humano” De Carlos V. Cicottino

“El inglés de los huesos” De Benito Lynch

“Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky” De Maurice Nicoll

“Introducción al conocimiento logosófico” de Carlos B. González Pecotche

 

Acerca del autor:

Carlos V. Cicottino nació en la ciudad de La Plata, Argentina y completó su bachillerato en el Colegio Nacional.  Se recibió de periodista en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.

Incursionó a lo largo de su vida en diferentes doctrinas de carácter científico-espiritual y fue habilitado por la Sociedad Yoga Ananda Marga como instructor en la disciplina de Hatha Yoga.

Es autor de los libros “HIJO DE TIGRE, Guía de expresiones con acento argentino”, “EL LENGUAJE DE LOS ARGENTINOS, Expresiones, percepciones y modismos que nos vinculan”, “EL LENGUAJE DE LOS ARGENTINOS II, Encuentro con el pensamiento, el acontecer y la palabra”, que contiene un enfoque filosófico y cultural además de lingüístico, “SOBREVUELOS EN LA TORRE NUBIS”, libro de cuentos donde introduce un nuevo género literario al que ha denominado “realismo hadático”. Su última publicación es el ensayo “DESTINO Y SICRONICIDAD EN EL ENTRETEJIDO HUMANO”, en el que incorpora la idea de Crucialidad o Punto crucial como alteración relevante en el transcurrir.

[1] Diario Clarín– “Mueren dos argentinos que soñaban unir La Plata con Toronto”- 15/6/1999

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